Origen Musical

El origen de la música no está definido claramente en la historia.  Según diversas creencias se dice que surgió con el habla y el lenguaje común.

Los comienzos del fenómeno musical humano, están completamente envueltos en la oscuridad. El mundo de los sonidos es algo tan incorpóreo y los primitivos instrumentos musicales de características tan desconocidas, que nada de ello ha llegado hasta nosotros .

historia musical

Pero tenemos un interés muy especial en saber como, cuando y por que los seres humanos se expresaron por primera vez en música; como lograron poco a poco concretar una música primitiva, que quizás estaba al servicio de otras funciones de la vida; hacer un arte de aquello y elaborar así una de las mas estimables consecuciones de los humanos.

Como se puede imaginar, los primeros instrumentos del humano fueron la propia voz de las personas y su cuerpo. Los diferentes ritmos y cantos intentaban realizar el trabajo de forma más amena, potenciando el habla. Más tarde se utilizaría para venerar a los dioses y alejar los malos espíritus. Con el paso de los años se  mejoraron notablemente los aparatos musicales hasta que surgió el primer instrumento que se encuentra en la historia musical, que no es otro que la flauta.

Las pieles de los diversos animales que frecuentaban los montes servían como membrana para realizar nuevos instrumentos y el arco que utilizaban para darles caza se convirtió en la futura arpa que tanto veneraban los griegos y a la que atribuían propiedades mágicas.

La música se comenzó a usar para varios propósitos como razones artísticas o de entretenimiento. La escritura se une a la música para dar lugar a canciones completas y bien armonizadas que se conservarán durante largos años de tiempo. Se cree que en la Antigua Grecia se usaban hasta 4 tipos diferentes de notación musical pero con la invasión de los romanos se destruyo gran parte del material.

En la Edad Media comienza el actual sistema de notación musical  que conocemos actualmente.  La Edad Media que abarca desde la caída del Imperio Romano en el 476 hasta 1492 estuvo íntimamente relacionada con la religión. Es también el caso de la música. En el 325 d.C. Constantino dio libertad de culto a los cristianos en Roma con el Edicto de Milán. Los cristianos no querían usar la música impura tradicional romana así que buscaron otros estilos. Los Griegos, los orientales (chinos) y hebreos… sirvieron como base. De ahí surgió una música dedicada a Dios con cualidad monofónica, monorrítmica, sin acompañamiento musical escrito y unísona. Mientras los cantos populares se siguieron usando instrumentos como flauta dulce, laúd, guitarra, campanas… pero su uso era más marginal.

La evolución de este canto religioso dio lugar al Gregoriano que toma su nombre del Papa Gregorio I que mandó recopilar todos los cantos religiosos hechos hasta la época.

El canto Gregoriano , también conocido como canto Llano solo podía ser cantado por hombres, estaba escrito en latín, era el canto oficial de la Iglesia Romana y usaba 8 formas de organización sonora, 8 escalas o modos que se basaban en 4 modos griegos. Era un canto con una sola línea melódica que se usaba para resaltar las oraciones a Dios en las que no se usaba instrumento ninguno, todo era a capella. La música estuvo en esta época supeditada a la letra sacra.

En un principio la transmisión de ese canto se realizaba por Neumas. Estos neumas tenían un problema y es que solo servían de orientación mnemotécnica para cantar la canción. No seguían unas normas, no tenían una duración concreta y para el que no conocía la canción era imposible entender como cantarla.

El monje benedictino Guido D´Arezzo, un teórico musical de la época,  perfeccionó la escritura musical añadiendo líneas horizontales para fijar las alturas y distancias de los sonidos. En un principio eran cuatro líneas y se le conocía como tetragrama. Sobre estas se situaban los neumas que posteriormente se conocerían como notas musicales.

¿De dónde procede el nombre de las notas musicales?


Hasta la Edad Media las notas seguían notación alfabética comenzando en la actual nota La (A, B, C, D, E, F, G).

Por la época en la que vivió este señor se cantaba un himno a San Juan Bautista conocido como Ut queant laxis escrito supuestamente por un historiador lombardo llamado Pablo el diacono y que contaba con una particularidad.

Cada frase musical comenzaba con una nota superior a la que antecedía.

Guido decidió cambiar el orden de las notas y comenzar en “Do” en vez de en “La” y asignaría a cada sonido consecutivo un nombre que tomaría de las primeras silabas de cada verso de este:

UT queant laxis

RE sonare fibris

MI ra gestorum

FA muli tuorum

SOL ve polluti

LA bii reatum

Sancte Iohannes (Más tarde)

De esta forma surgió el conocido solfeo musical. Se usaban 6 nombres para expresar 7 tonos,

La nota “Si” fue la causante de que muchas personas fuesen asesinadas en la historia de la música. Esta permite la formación del tritono, un intervalo musical (distancia entre notas) que abarca tres tonos enteros. Este intervalo musical en la actualidad ampliamente utilizado en muchas variedades musicales, es sin embargo un sonido tenebroso. Tal es de fantasmagórico que la iglesia lo llego a considerar como el diablo. El diablo se colaba en la música sacra a través de estos intervalos y eso no se podía permitir. Pues bien, el tritono y la nota “Si” fueron considerados Diabolus in Musica y condenado todo aquel que lo usase. Poco a poco con la evolución musical se pasó a considerar su inclusión en el tetragrama (primitivo del pentagrama).

Más tarde el “Ut” latino se sustituiría por el “Do” para que fuese más fácil de cantar ya que termina en vocal y se añadió una línea más al tetragrama convirtiéndose este en Pentagrama. De Arezzo fue también el creador de las dos primeras claves la de do y la de fa y el responsable de la notación musical tal y como la conocemos.

Guido de Arezzo
La notación neumática ahora ya reformada se vio transformada nuevamente en notación cuadrada por la sustitución de las plumas de escritura por puntas de bisel y serían los compositores de la escuela de Notre Dame los encargados de aplicarles una duración determinada. Con la posibilidad de transmitir música con duración, relaciones y matices propios, la música evolucionó hasta la actual polifonía instrumental.